jueves, 13 de agosto de 2009

LEYENDA DE EL DORADO







Relato de un cronista de la epoca
«...En aquella laguna de Guatavita se hacía una gran balsa dejuncos, y aderezábanla lo más vistoso que podían… A este tiempo estabatoda la laguna coronada de indios y encendida por toda lacircunferencia, los indios e indias todos coronados de oro, plumas ychagualas… Desnudaban al heredero (...) y lo untaban con una ligapegajosa, y rociaban todo con oro en polvo, de manera que iba todocubierto de ese metal. Metíanlo en la balsa, en la cual iba parado, y alos pies le ponían un gran montón de oro y esmeraldas para queofreciese a su dios. Entraban con él en la barca cuatro caciques, losmás principales, aderezados de plumería, coronas, brazaletes, chagualasy orejeras de oro, y también desnudos… Hacía el indio dorado suofrecimiento echando todo el oro y esmeraldas que llevaba a los pies enmedio de la laguna, seguíanse luego los demás caciques que leacompañaban. Concluida la ceremonia batían las banderas... Y partiendola balsa a la tierra comenzaban la grita... Con corros de bailes ydanzas a su modo. Con la cual ceremonia quedaba reconocido el nuevoelecto por señor y príncipe».Juan Rodríguez Freyle - 1636 «...En aquella laguna de Guatavita se hacía una gran balsa dejuncos, y aderezábanla lo más vistoso que podían… A este tiempo estabatoda la laguna coronada de indios y encendida por toda lacircunferencia, los indios e indias todos coronados de oro, plumas ychagualas… Desnudaban al heredero (...) y lo untaban con una ligapegajosa, y rociaban todo con oro en polvo, de manera que iba todocubierto de ese metal. Metíanlo en la balsa, en la cual iba parado, y alos pies le ponían un gran montón de oro y esmeraldas para queofreciese a su dios. Entraban con él en la barca cuatro caciques, losmás principales, aderezados de plumería, coronas, brazaletes, chagualasy orejeras de oro, y también desnudos… Hacía el indio dorado suofrecimiento echando todo el oro y esmeraldas que llevaba a los pies enmedio de la laguna, seguíanse luego los demás caciques que leacompañaban. Concluida la ceremonia batían las banderas... Y partiendola balsa a la tierra comenzaban la grita... Con corros de bailes ydanzas a su modo. Con la cual ceremonia quedaba reconocido el nuevoelecto por señor y príncipe».Juan Rodríguez Freyle - 1636

La tradición habla de un importante cacique que habitaba los márgenes de la laguna Guatavita - actual Colombia- y su tristeza al saber que su esposa lo engañaba con otro indígena de la tribu, lo cual le dio pie a infringirle las más extremas humillaciones y vejaciones delante de todos las personas que habitaban junto con ellos. La mujer desesperada decidió arrojarse a la laguna junto con su pequeña hija, pereciendo bajo las aguas de este sector sagrado que hoy guarda importantes secretos.
El cacique arrepentido de su actitud e impresionado por el resultado de sus acciones, fue a encontrar consuelo en los sabios de la tribu. Ellos entendiendo el momento que vivía el pobre hombre le hicieron creer que su esposa aún vivía en un palacio en el fondo de la laguna, y que para encontrar el perdón de ella, era necesario que continuamente sumergiera piezas y ofrendas de oro, en el centro de Guatavita.
Esto que sucedió con el cacique dio pie a que las nuevas generaciones continuaran con la tradición, es así como los indios chibchas constantemente ofrendaran a la laguna con diversas especias de oro puro y piedras preciosas. Esto se llevaba a cabo varias veces al año y consistía en que el príncipe o cacique de la tribu se desnudara, vertiendo en todo su cuerpo de una extraña sustancia pegajosa (resina), para luego ser cubierto por una capa fina de polvo de oro. Luego se subía a una balsa de caña- inmovilizado - hasta llegar al centro de la laguna, iba acompañado en una balsa contigua con cuatro caciques que llevaban grandes cantidades de piezas de oro y esmeraldas las cuales eran vertidas apaciguando con ello a un supuesto dragón maligno que según la creencia habitaba en el fondo. Luego el príncipe de zambullía librando todo el oro de su cuerpo, de esta manera se legitimaba como verdadero soberano de su pueblo. Al mismo tiempo los espectadores realizaban cánticos acompañados por flautas y pipas de barro, además de instrumentos e percusión.



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